Aquí llueve

Lo que comenzó en 2016 como un desafío visto en el blog Reading in the rain, en 2017 se convierte en una sección fija y sin fecha. Durante el desafío solamente me he topado con una escena lluviosa en una novela (la primera que se puede leer después de este texto) pero siempre me he fijado y me han gustado estas escenas, así que aquí se queda. En el caso de que en un mismo libro haya varias escogeré la que más me guste :)

***

«Me pongo en pie. Me aproximo al cristal, veo la lluvia en la noche azulada que concluye. Las seis de la madrugada. Las calles solitarias parecen a merced del aire frío y desapacible. La lluvia dicta o, al menos, habla, y yo escucho, y obedezco. Aunque no sea la lluvia, claro, sino mi memoria convocada por la lluvia.
(…)
Tal vez ha pasado medio siglo desde aquel asalto de la melancolía, y sin embargo casi puedo verme y hasta sentirme con el aliento contenido, muy asustado por quién sabe qué desolaciones o presagios intuidos bajo aquella lluvia negra del atardecer.»

-La isla del padre, Fernando Marías.

***

«(…) Así que no sentía ninguna ansiedad cuando salió del bar a las once y media, caminando bajo una fresca lluvia de primavera hacia el coche, aparcado más arriba en la calle.»

Cutter y Bone, Newton Thornburg.

***

«131. (…)
Hoy, 6 de agosto, acostada en mi lecho blanco, escucho maravillada la lluvia que cae oblicua e impecable sobre el tejado, al otro lado de mi ventana, líquida, prodigando gotas desde los cielos grises y bajos, y susurrándome lo que yo decido hacerle decir. Se desliza por el cristal de la ventana en chorros lechosos, transparentes; prolífica, benéfica en su indiferencia, nos cura o nos incordia (pues nosotros decidimos qué significa). Adoro cómo suena, los muros grises de agua desplegándose cada vez más cerca, no sé por qué: no disecciono mi placer ni mis sentimientos, no soy materialista ni realista, sino mística (usaré palabras vagas e imprecisas como «compenetración» o «afinidad» para nombrar el sereno placer que me produce)».

Diarios Completos, Sylvia Plath.

***

(…) Cuando llegué a la última página empezó a llover.  Era como si lloviese noche. Lo explico mejor: era como si del cielo cayesen gruesos fragmentos de ese océano oscuro y somnoliento en el que navegan las estrellas. (…)

– El vendedor de pasados, José Eduardo Agualusa

***

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1 comentario

  1. Hola!
    Muchas gracias por unirte a mi desafío, y suerte con este y todos los que te propongas ^^

    Un beso♡

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