Aprender o estancarse

Al fin y al cabo, al principio estaba el hombre que sabía fabricar herramientas de piedra, y entonces apareció el hombre que trabajaba el bronce, así que el primero tuvo que elegir entre aprender a crear bronce también o cambiar de profesión por completo. Y el hombre que sabía trabajar el bronce se quedó luego sin empleo por culpa del que sabía trabajar el hierro. Y justo cuando este se felicitaba por ser tan listo, llegó el hombre que sabía fabricar acero. Es una especie de baile, en el que nadie se atreve a parar porque el que pare se queda atrás. Pero ¿no es como funciona el mundo, en pocas palabras?

A todo vapor, Terry Pratchett

Anuncios

A todo vapor

a todo vaporEl progreso ha llegado al Mundodisco a lomos de una locomotora de vapor. Sus habitantes acuden en masa a admirar el revolucionario prodigio de la técnica, obra de un joven inventor autodidacta llamado Dick Simnel. Inmediatamente, lord Vetinari decide apropiarse de la máquina y nombra a Húmedo von Mustachen, su hombre para todo, responsable de la operación. Entretanto estalla una revuelta política entre los enanos, que planean atentar contra su rey y sabotear el ferrocarril. Von Mustachen tendrá que esquivar muchos escollos para evitar que todo descarrile.


Impresión:

He leído «A todo vapor» ¡POR FIN! Entre unas cosas y otras he estado aplazándolo. Uno de los motivos es porque no quería despedirme ya de mi saga favorita. Me queda «La corona del pastor» pero, en mi opinión, el arco argumental de Tiffany no es tan Mundodisco como el resto. Así que adentrarme de nuevo en las aventuras de Húmedo von Mustachen ha sido la verdadera despedida. Y ha habido detalles que así lo reafirmaban.

Detalles como la aparición de personajes de los otros arcos, menos las brujas que creo recordar que solamente hay alguna mención. Aunque los que se cuelan con más protagonismo saliendo en escenas importantes, son los guardias. Hubo momentos en los que me daba la impresión de que Terry Pratchett quiso cerrar Mundodisco con este libro. Los personajes van pasando entre las escenas y parece que saludan al lector, diciéndonos un «hasta siempre».

Era como si antes existiera un vacío a la espera de llenarse. Era tiempo de máquinas de vapor, y la máquina de vapor había llegado, como una gota de lluvia caída con precisión en su charco, y Húmedo, Dick, Harry y Vetinari eran meras salpicaduras en la tormenta.

Aunque es Mundodisco, con toda la sátira, sarcasmo y humor que eso significa, me ha costado mucho leerlo. No por la historia, sino porque ha sido demasiado emocional por todo lo que ya he comentado.

Pero bueno, dejando las “tonterías” de Kevin a un lado, intentaré hablar un poco sobre el libro en sí.

El arco pertenece a Húmedo von Mustachen pero casi tiene más protagonismo un personaje nuevo: Dick Simnel. Un ingeniero de Sto Lat al que se le dan muy bien la regla del cáclulo, el seno y el coseno. Me gustó mucho y es una pena que no haya más libros.

Era como… magia, pero sin los magos y todos sus desastres.

Siempre me ha gustado la pareja que forman Vimes y Sybil pero Húmedo y Adora Belle los han superado. Ella me parece una mujer genial, segura de sí misma, que sabe muy bien lo que hace en todos los aspectos. Las conversaciones y los gestos que tienen entre los dos son de mis favoritas.

Adora Belle era, como sabía hasta ella misma, una cocinera creativamente mala, más que nada porque opinaba que la cocina era una pérdida de tiempo para cualquier mujer con dos dedos de frente; como Húmedo adoptaba la misma postura en lo relativo al trabajo manual, el arreglo parecía satisfacer a todas las partes.

Y, como siempre, tiene todos los ingredientes de una novela de Mundodisco como la crítica social o los temas de actualidad que hacen sonrojar a más de uno por su realismo. Una manera estupenda de comprender y sacar la rabia que nos produce nuestro mundo (la Tierra). Siempre con humor, sarcasmo e ironía.

– En fin, no me malinterprete, don Húmedo, ya sé que son solo palabras, pero verá, acabo de comprender que, como no he entrado de aprendiz de nadie, nunca podré ser maestro, porque no hay nadie que sepa más sobre lo que hago que… bueno, que yo. He mirado en todos los manuales y he leído todos los libros y no se puede ser maestro si los demás no dicen que lo eres.
(…)
– Los muchachos, como les llamo yo, tampoco podrán llegar a ser maestros nunca, ¡porque no les habrá enseñado ingeniería un maestro! ¡Es que es ridículo!

Disfrutable al 100% aunque a los más fans de la saga se nos rompa un poco el corazón.

Puntuación: 8/10

  • Archivos

  • Categorías

  • Sobre mí

    Soy de Überwald. Comparto alguna cualidad con Grenouille, siento demasiada empatía hacia Gregor Samsa y Herman Hesse sabe agitar mis demonios interiores. Quiero a Cthulhu como animal de compañía.

    theunseenbooks@gmail.com

  • ¿Has leído alguno de los libros que comento? ¿No has visto tu libro favorito de un autor mencionado y quieres recomendármelo? ¿Te ha gustado (o todo lo contrario) una entrada? ¡Escribe sin miedo! Todos los comentarios son bien recibidos.

    Guardar

  • Follow The Unseen Books on WordPress.com