Hasta la última suela

«Cuando por un sitio no se puede pasar, hay que pasar. Se trata precisamente de eso». En esa frase de Albert Mummery, casi a modo de proverbio, se cifra el impulso inevitable que empuja a los seres humanos a adentrarse en las montañas.

Los cinco relatos que componen Hasta la última suela, buscan explicar ese mismo impulso, pero son además un apasionado canto a todas aquellas personas que se lanzan pendiente arriba, con el único objetivo de alcanzar el sueño inútil de una cumbre o una escalada de dificultad.

Impresión:

De Gabriel Rodríguez García había leído otro libro de relatos (entrada aquí), el cual me había gustado mucho y por eso tenía curiosidad y ganas de leer algo más del autor. Y no me ha defraudado.

Me han gustado los cinco relatos. Cada uno tiene un no-sé-qué especial. Quizá sean los personajes, las historias en sí, el modo de narrarlo o todo a la vez pero no hay ninguno que me haya parecido flojo. Aunque siempre recordaré el comienzo de «Here Comes The Sun»:

No me gustaría ser malinterpretada si digo que mi hermano es un poco gilipollas; lo digo porque creo que todos los hermanos mayores son un poco gilipollas cuando ejercen como hermanos mayores y no porque crea que el mío sea especialmente gilipollas. Es gilipollas dentro de lo normal, podríamos decir.

También me agradaron los diferentes tonos, ritmos y lenguaje que tienen entre sí los relatos. Todos distintos pero con un nexo común: la montaña y las personas apasionadas por escalarlas.

Se nota que el autor es un escalador experimentado. No solo por el uso de los términos —fáciles de entender para los que no estamos metidos en este mundillo—, sino por todo el conocimiento y pasión que desprenden sus palabras.

Puntuación: 7/10

Jude el oscuro

 

Esta es la historia de un doble fracaso: el de un ideal de pareja fuera del derecho de familia. Novela fuerte y dura que, pese a la densidad de su entramado conceptual, entra de lleno en el modelo de relato realista. En el momento de su publicación en 1895 fue la primera novela que expuso claramente y sin tapujos la cuestión de las relaciones sexuales como un problema filosófico y vital abierto al debate público, cuestión que causó un gran escándalo y Thomas Hardy fue duramente atacado.

 

Impresión:

Agarraos, porque creo que me va a quedar un comentario largo y ¡AVISO! lleno de spoilers, ya que lo he estado pensando y no sería capaz de hablar de esta obra de Thomas Hardy sin desmenuzarla un poco y con un montón de fragmentos. Y, aun así, sé que mis palabras no le harán justicia.

«Jude el oscuro» fue escrita en 1895 y ambientada en Wessex del mismo siglo. En esa época causó gran revuelo y hasta un obispo la quemó en público. Hay gente que dice que sus críticas sociales han quedado muy obsoletas, que todas las cuestiones que trata el libro ya están superadas y yo me pregunto si hemos leído el mismo libro. Si bien es cierto que algunas de ellas sí o, al menos, ya no se criminalizan tanto, otras siguen escandalizando a la sociedad y darse cuenta de lo poco que se ha avanzado en poco más de 100 años —que se dice pronto—, asusta.

Hay cuatro personajes bien definidos:

Jude. Un chico idealista que simplemente quiere vivir como siente, sin importarle lo que los demás opinen. De ideas y sentimientos claros. Comprensivo y muy paciente con algunas personas/situaciones.

(…) Se daba cuenta de que, a medida de que te haces mayor, y sientes que te hallas en el centro de tu existencia y no en un punto de su circunferencia como cuando eras pequeño, te da una especie de escalofrío.
Por todo tu alrededor las cosas parecen brillar, deslumbran, alborotan, y sus ruidos y destellos lastiman a esa pequeña célula que es tu vida, y la trastornan y la confunden.
¡Si pudiera él dejar de crecer! No quería llegar a ser hombre.

Arabella. Una mujer adelantada a su tiempo, dejándose llevar por sus instintos y entendiendo el sexo como un acto placentero, en vez de como una obligación. Es libre y le importa tres pepinos las habladurías.

Sue. No es asexual pero tampoco siente un deseo sexual fuerte y no le da importancia. También es una mujer adelantada a su tiempo pero diferente a Arabella. Sue, a pesar de que tiene ideas muy diferentes del resto de la sociedad sobre las relaciones, sufre en gran medida con el “qué dirán” y con su manera de ver las cosas. Cuando hace algo que le apetece se auto impone una penitencia y hace otras cosas simplemente porque es lo que la sociedad espera que haga. Es muy dramática, muy histriónica y eso me ha puesto de los nervios en varias ocasiones pero queda compensado con algunas de sus frases. Unos cuantos «zasca» bien dados. Pondré varios ejemplos más adelante.

—(…) la gente de nuestro alrededor va a hacer que sea también imposible. Sus ideas sobre las relaciones entre hombre y mujer son muy limitadas (…). Su filosofía sólo reconoce un tipo de relación basada en el instinto animal. Para ellos resulta desconocido el ancho campo de un gran afecto en el que el deseo desempeña cuando más un papel meramente secundario: el papel, ¿cómo diríamos?, de una Venus Urania.

Phillotson. Un hombre mayor del que se esperaría un pensamiento arcaico pero sorprende por todo lo contrario. Se casa con Sue y ésta un tiempo después le pide libertad. Él, en vez de obligarla a vivir en la misma casa separados, se la da. Y lo hace porque a diferencia del resto de maridos que ven a su esposa como de su propiedad, él ve a Sue como una persona individual. La verdad es que es comprensivo, demasiado quizá teniendo en cuenta las ventoleras que le dan a Sue pero no se le puede reprochar ni criticar nada.

—Pero si la gente hiciera lo que quieres hacer tú, habría una desintegración general de la vida doméstica. La familia dejaría de ser la unidad social.
—¡Sí… Estoy hecho un mar de confusiones! —dijo Phillotson con tristeza—. Recuerda que nunca he sido un buen razonador… De todos modos, no veo por qué no podrían formar esa unidad la mujer y los hijos, sin el hombre.
—¡Por el amor del Cielo! ¡Un matriarcado! ¿Dice eso ‘ella’ también?
—No, claro. Ella no tiene ni idea de que yo he llevado sus propias ideas más lejos que ella misma (…).

Hardy ha levantado muchas ampollas con esta novela. No se casa con nadie (ja-ja). Así como muestra acciones deplorables de los hombres hacia las mujeres, también lo hace a la inversa. No solo critica el concepto de matrimonio y sexo, también la religión. Y me ha gustado mucho que los personajes principales estén definidos pero sin llegar a ese extremo de ser todo blanco o todo negro. Jude da título a la novela pero a mí, quién más me impactó ha sido Sue. Y eso que, como ya he dicho, me ha parecido inaguantable en muchas, muchas ocasiones.

Más fragmentos que me han gustado. Seguramente den una idea más clara de lo que mis palabras son capaces de hacer.

(…)
—A mí me parece que ya cansa tanto Jerusalén —dijo ella—; sobre todo teniendo en cuenta que no descendemos de judíos. Al fin y al cabo ni la ciudad esa ni sus gentes tenían la importancia que tuvieron una Atenas, una Roma, una Alejandría y tantas otras ciudades antiguas.

***

—(…) ¿Cómo es que has leído autores tan raros?
—Bueno —dijo ella pensativamente—. Por pura casualidad. Mi vida está formada completamente por aquello que, según dicen, hay de más original en mí. No les tengo miedo a los hombres ni a sus libros. Me siento unida a ellos, sobre todo a uno o dos, casi como si fuera de su mismo sexo. Me refiero a que ante ellos no tengo lo que les han enseñado a muchas mujeres: esa actitud defensiva frente a los ataques de sus virtudes; porque el hombre medio, el que no está embrutecido por un sensualismo salvaje, jamás molestará a una mujer de día o de noche, en casa o fuera de casa, a no ser que ella le dé pie. Hasta que ella no le diga con una mirada “Adelante”, él se sentirá temeroso; y si no se lo llega a decir o a insinuar con la mirada, jamás se lanzará. (…)

***

(…) He estado mirando en el libro de oraciones la ceremonia nupcial, y me parece humillante que se requiera la presencia de alguien para entregar a la novia. (…) mi esposo me elige por su libre voluntad, pero yo no lo elijo a él. Alguien ‘me entrega’ a él, lo mismo que si fuera una burra o una cabra o cualquier otro animal doméstico.

***

Era extraño que su primera aspiración —la de seguir unos estudios con aprovechamiento— se hubiera visto truncada por una mujer, y que la segunda —el apostolado— viniera a truncársela igualmente otra mujer. “¿Tendrán acaso la culpa las mujeres —se decía—, o la tendrá este artificial sistema de cosas bajo el que los normales impulsos del sexo se convierten en cepos domésticos y lazos que atrapan y sujetan a quienes aspiran a progresar?”

Mejor dejaré algún fragmento para poner más adelante en la sección del mismo nombre, que la entrada ya es bastante kilométrica.

La novela da muchas vueltas, hay muchos «ahora sí, ahora no» y a veces parece que se estanca, no avanza o que no nos está contando nada y… vale, hay cosas relatadas que no tienen importancia pero la mayoría sí está conectada y es importante. No se limita a ser un panfleto y ya. La he disfrutado. Así que, gracias Sylvia Plath por tu recomendación indirecta de esta obra y autor.

Puntuación: 8/10

Guardar

Guardar

Guardar

El guardián del tiempo

Sarah es una adolescente más y al mismo tiempo se siente fuera de lugar, no le gusta su vida, no le gusta la gente que le rodea, ni su familia, ni sus compañeros, es solitaria y además ha sufrido su primera ruptura amorosa. Víctor es un empresario de éxito pero el destino le ha jugado una mala pasada, tiene una enfermedad terminal. Ambas personas en principio no tienen nada en común, sin embargo, los dos quieren cambiar el tiempo que les queda de vida, Sarah quiere acabar con su vida de manera temprana y Víctor quiere seguir viviendo y disfrutar de la vida. El Padre Tiempo, que regula las horas y los días, quiere mostrarle a Sarah y a Víctor el verdadero sentido del tiempo y para ello baja a la Tierra.

Impresión:  cow-huh

No recuerdo cómo conocí la existencia de este libro pero el caso es que lo tenía apuntado en la lista de libros que me gustaría leer y los reyes magos me lo dejaron junto con otros libros.

Es de esas historias que, aunque no te estén convenciendo del todo, te enganchan lo suficiente y pasas las páginas sin darte cuenta. No solo por constar de capítulos cortísimos y directos, sino por la estructura de fábula. Porque, en realidad, este libro es una fábula sobre el tiempo.

Hay tres personajes principales y dos de ellos me han parecido casi prescindibles. Demasiados tópicos, quizá.

A Sarah le habría dado dos guantazos para que espabilase. Sus 17 años no son excusa para ese comportamiento y ese «fracaso amoroso» del que habla la sinopsis… en fin, no quiero entrar en detalles para no hacer spoiler pero, en parte, su estado ha sido culpa de sus películas mentales. Supongo que habrá personas que empaticen más con ella y lo culpen a él pero… no, él simplemente es gilipollas.

A Víctor tampoco le he visto nada destacable. Otro tópico con patas. Meeeh.

Dor sí me ha gustado. Su historia está narrada de una forma que se acerca más a las fábulas antiguas. Se respira otro ambiente.

Siempre en busca de minutos, siempre en busca de horas, progresando a mayor velocidad para obtener más cosas cada día. Había desaparecido la alegría sencilla de vivir entre amaneceres.

Hay una parte en plan «Cuento de Navidad» que me chirrió un poco porque creo que se podría contar lo mismo sin caer en ese recurso tan manido.

Aunque en general me ha gustado creo que la literatura de Mitch Albom no es para mí. Me ha dado la impresión de que intenta dar esperanza de una forma que no va mucho conmigo. Ojo, no es Paulo Coelho pero… no sé, las cosas tan positivas, tan “adoremos la luz, los arcoiris y los algodones de azúcar” y yo chocamos. ¡Qué le vamos a hacer!

Para ser justos también debo decir que hubo un momento en el que pensé que su lectura puede ayudar a los adolescentes como Sarah, a restarle importancia a esas cosas que a esa edad nos parecen el fin del mundo.

Si después de leer esto no sabéis si me ha gustado o si lo recomiendo o no… tranquilos, yo tampoco lo sé jajaja. Lo he leído en una tarde sin perder el interés en ningún momento pero, como ya he dicho, esta literatura tan light no me entusiasma.

Puntuación: 5/10

Guardar

Guardar

Moby Dick

Ismael, un maestro de escuela, se alista en un barco ballenero, el Pequod, junto a un arponero pagano llamado Queequeg. El navío está mandado por el capitán Ahab, un hombre que ha perdido una pierna en su enfrentamiento con una ballena denominada Moby Dick. Aunque la travesía parece amoldarse a los patrones habituales. Ismael se percata pronto de que el capitán del Pequod tiene un comportamiento peculiar.
Ahab es un marino competente pero su principal interés no es la captura de cetáceos, sino la venganza contra el animal que lo mutiló. Los oráculos siniestros van añadiendo a las singladuras un tinte tenebroso que llega a su clímax con el avistamiento de la ansiada ballena.

Impresión:

 

(…) Estoy releyendo Moby Dick (…) boquiabierta y abrumada por las referencias bíblicas y shakespearianas, por la recreación luctuosa, fragante, de la grasa de la ballena, del ámbar gris, por la maravilla, el milagro del Leviatán gigantesco y estruendoso. Uno de mis pocos deseos: navegar en un ballenero (…) y asistir al proceso de convertir al monstruo en luz y calor. (…)

Lunes, 14 de abril de 1958
Diarios completos, Sylvia Plath.

Entre esa cita, una viñeta en Náufragos y un par de detalles más que se sucedieron todos seguidos, no pude ignorar más al destino. Debía leer de una vez por todas esta novela que llevaba tanto tiempo en mi lista de pendientes (en parte porque le tenía un enorme respeto). Había escuchado que es uno de esos clásicos que muchos son incapaces de acabar. Después de haberlo leído puedo decir que lo entiendo pero no por los motivos que pensaba.

Antes de entrar en faena advierto que no voy a enrollarme con todas sus posibles interpretaciones, ni simbolismos, ni a analizarlo en profundidad. Seguro que hay miles de webs donde encontrar este tipo de información (o incluso pequeños ensayos) mejor explicada y expuesta de lo que podría hacerlo yo. Me limitaré a dar mi humilde opinión de la narración.

Como decía, le tenía respeto. Creía que a la gente le costaba su lectura porque era una narración lenta, densa y con muchas descripciones. Algo que a mí no me molesta ni me desmotiva. Suelo disfurtar de esas características. Esto, sumado a un argumento interesante, fueron los culpables de que me lanzase con ganas y decidida.

(…) Todo lo que más enloquece y atormenta, todo lo que remueve la hez de las cosas, toda la verdad que contiene malicia, todo lo que resquebraja los nervios y endurece el cerebro, todos los sutiles demonismos de vida y pensamiento, todos los males, para el demente Ahab, estaban personificados visiblemente, y se podían alcanzar prácticamente en Moby Dick. Sobre la blanca joroba de la ballena amontonaba la suma universal del odio y la cólera que había sentido toda su raza desde Adán para acá, y luego, como si su pecho fuera un mortero, le disparaba encima la ardiente granada de su corazón.

A las pocas páginas intuí que, quizá, lo que le echaba para atrás a muchos lectores no era ese ritmo pausado y denso… no, más bien toda la información náutica que despliega Melville. No solo náutica, también nos da clases de cetología, como en un capítulo en donde se explaya gustosamente unas 15 páginas seguidas. Luego parece que se calma un poco y va salpicando con datos aquí y allá a lo largo de las casi 700 páginas de la novela. A mí todo esto no me desagradó ni me hizo querer abandonar pero en varias ocasiones me sacó de la historia porque me daba la sensación de que era la voz de Melville y no la de Ismael. En demasiados momentos me dio la impresión de que era un ensayo náutico, un informe o simplemente una forma de alardear de dichos conocimientos y la historia en sí, Ahab, Ismael y el Pequod no eran más que una excusa para hacerlo más ameno.

Sí, en algunos momentos se me hizo un poco cuesta arriba y un peñazo. Me gusta el mar, me gustan este tipo de historias pero… hay demasiados datos, demasiada información técnica que, imagino, solo disfrutará al 100% alguien muy apasionado del tema.

Hay muchas alusiones bíblicas y menciones a otros autores admirados por Melville. Incluso algún dato sobre personajes históricos. Este tipo de cosas también me daban la impresión, como decía antes, de que en «Moby Dick» hay dos partes entremezcladas, una narrada por Ismael y otra por Melville.

Con todo esto quiero decir que aunque tiene unos cuantos «peros» me ha gustado bastante. Todo lo que es la historia en sí, la ficción, donde aparecen Ahab y el resto de tripulantes, está muy bien. No es una novela donde se profundice demasiado en cada personaje, ni siquiera lo hace demasiado en quien nos cuenta lo sucedido (Ismael), pero sí se intuye bastante bien cómo es Ahab. Me tienta explayarme sobre las interpretaciones que han hecho en algunos estudios sobre a quién representa el capitán del Pequod pero tampoco soy una experta.

(…) Dios te ayude, viejo; tus pensamientos han creado en ti una criatura; y cuando alguien se hace un Prometeo con su intenso pensar, un buitre se alimenta de su corazón para siempre, y ese buitre es la propia criatura que él crea.

En resumen: me ha gustado, he disfrutado más de lo esperado aunque no se lo recomendaría a cualquiera. Es un libro que hay que cogerlo con muchas ganas, mentalizándose de que contiene algo más que una historia en alta mar y leerlo en una época en la que se disponga de tiempo porque aunque los capítulos son cortos, si te ves obligado a parar en uno de tantos en los que se enreda con tecnicismos y demás, puede desmotivar para seguir en otra ocasión. Es una obra compleja, con algún ligero toque de ironía y para leer sin prisas.

Puntuación: 7/10

Guardar

Guardar

Guardar

Aprender o estancarse

Al fin y al cabo, al principio estaba el hombre que sabía fabricar herramientas de piedra, y entonces apareció el hombre que trabajaba el bronce, así que el primero tuvo que elegir entre aprender a crear bronce también o cambiar de profesión por completo. Y el hombre que sabía trabajar el bronce se quedó luego sin empleo por culpa del que sabía trabajar el hierro. Y justo cuando este se felicitaba por ser tan listo, llegó el hombre que sabía fabricar acero. Es una especie de baile, en el que nadie se atreve a parar porque el que pare se queda atrás. Pero ¿no es como funciona el mundo, en pocas palabras?

A todo vapor, Terry Pratchett

Náufragos

naufragosDos sitios y dos épocas diferentes: el Madrid de los ochenta, en plena ebullición, y la Barcelona de diez años más tarde, una ciudad igualmente vibrante. Náufragos recrea la relación entre Alejandra y Julio en este espacio urbano y poético donde se entrelazan los sueños, el amor y la incertidumbre. En él compartirán experiencias y reflexiones, pero las circunstancias laborales y familiares los irán separando, pese al empeño de ambos por negar la evidencia de que sus vidas ya han tomado rumbos diferentes.

 

Impresión:

Esta novela gráfica fue un auto-regalo de las pasadas navidades. Sabía de su existencia desde hacía tiempo y me llamaba la atención pero no me animé al 100% hasta que vi una reseña muy positiva del librero de la tienda de cómics que frecuento.
Solo sabía que estaba narrada en dos tiempos y ciudades. Madrid 1981 y Barcelona 1991. La sinopsis la he leído entera por primera vez cuando la he copiado aquí, así que realmente no sabía lo que me iba a encontrar.

Y lo que me he encontrado me ha gustado mucho. Sobre todo las viñetas tan bien cuidadas y con tanto detalle, tanto en primer como en segundo plano (algo que me encanta porque siempre presto atención a lo que, supuestamente, está al fondo pasando desapercibido). También me han gustado las referencias musicales, los libros mostrados y mencionados, ver dibujado El Puente de Toledo por el que he paseado en diciembre, un cuadro de Goya y pensar lo mismo que la protagonista, … Demasiadas cosas, es mejor que cada uno las vaya descubriendo por sí mismo.

La palabra que más leo/escucho sobre esta obra de Laura Pérez y Pablo Monforte es: nostalgia. Y sí, creo que puede sumir en ese estado fácilmente aunque depende de cada persona, de sus vivencias o de su empatía.

Con este tipo de historias siempre temo el final. Sorprendentemente, con esta no tuve “miedo” en ningún momento. No sé si porque confiaba en los autores o porque la leí de una sentada y la mente no tuvo tiempo de ponerse a dar vueltas jajaja. Estoy contenta con el final y con la historia en general. Queda más que recomendada.

 

Al menos no eres conformista. Yo sí. Te aseguro que es triste transformarse en ese tipo de persona a la que ya no afectan las decepciones.

 

Puntuación: 7/10

Guardar

Hitler y el nacimiento del partido nazi 1919-1939 (El joven Hitler IV)

hitler4Conocerás cómo nació el partido nazi y de qué forma Hitler tomó el control del mismo.
Conocerás sus planes para conquistar Latinoamérica.
Conocerás en qué forma ascendió al poder y cómo hizo frente a sus demonios.
Serás testigo del final de esa historia, la de los demonios de la mente.
Sabrás más de la extraña relación de Hitler y Freud.

Y conocerás a Otto Weilern, protagonista junto a Adolf de la saga de la Segunda Guerra Mundial, que continúa con los hechos narrados en estos libros, alcanzando hasta el final de la contienda.

Impresión:

Última parte de la saga «El joven Hitler» escrita por Javier Cosnava. Llevaba con ella en el kindle desde el verano pasado porque, aunque no son novelas muy largas, quería leerla cuando el cuerpo me lo pidiese. Y me la pidió hace un par de tardes.

Sigue la estela de las anteriores, mezclando realidad y ficción. Aunque quizá esta es la que menos ficción contiene. Como dice su autor en su nota de Licencias literarias: «Muchas veces descubrí que no necesitaba inventarme nada porque de verdad había pasado algo igual o más increíble que mis propias elucubraciones».

Esta etapa de la vida de Adolf Hitler es de las más conocidas y quizá no sorprenda tanto y no haya las mismas ganas de ir al final para ver qué es real y qué invención del escritor pero sigue siendo entretenida y está muy bien cómo cambia algunos hechos para que coincidan y así hacerla más interesante.

Aunque a mí lo que más me ha gustado no ha sido ver la evolución de Hitler, sino conocer a Paul Orgozow. Un asesino en serie. No sabía de su existencia y me ha fascinado su historia. Se dedicaba a atacar a determinados tipos de mujeres y era un tanto chapucero. Sus escenas son las que leí con más interés (como ya digo, estos 20 años de Hitler son bastante conocidos por todos).

(…) La forma en que Paul pensaba de las mujeres es la forma en que los nazis pensaban de las otras razas.

Bueno, en realidad no es el último libro. «La Segunda Guerra Mundial, 1939» lleva el mismo subtítulo y, por lo que he visto, sirve de conexión con la tocho-novela del mismo título. La cual algún día también leeré.

Puntuación: 6/10

Guardar

Sylvia Plath – Diarios completos

sylviaplathEsta edición de los Diarios completos de Sylvia Plath incrementa en dos tercios el material de los anteriormente publicados en Estados Unidos en 1982 y en España en 1996. Entre los nuevos pasajes, se cuentan dos cuadernos que su viudo y albacea, Ted Hughes, había prohibido hacer públicos hasta 2013. Editados por Karen V. Kukil a partir de los veintitrés manuscritos custodiados por el Smith College, cubrem desde sus años de estudiante universitaria hasta 1962, un año antes de su muerte, incluyen algunos dibujos y poesías, y son en conjunto el documento definitivo sobre la vida y obra de una de las poetas icónicas del siglo XX. Plath, apenas con dieciocho años, creía, como leemos ya en las primeras páginas, que, al «convertir en escritura una parte de mi vida, mis emociones, mis sentimientos más íntimos, la estoy justificando.»; pero esta idea de que escribir la vida es «un trampolín, una técnica» para «organizar de forma provisional mi pequeño y patético caos personal» acaba resultándole sospechosa, un principio «falso y provinciano»… «y eso es lo que me resulta muy difícil de afrontar». Con una lucidez extraordinaria, estos diarios no solo retratan una intimidad personal siempre en conflicto con los valores domésticos sino que son una valiosísima reflexión sobre el arte, el sentido, las satisfacciones y las trampas de escribir.

No es ningún secreto que me atraen los artistas “malditos”. Los que han peleado con sus demonios internos, los rotos, los enfermos, los inquietos mentalmente, los curiosos, los suicidas – y los que lo han llevado a cabo -. Y Sylvia Plath es una de ellas. Aunque, por otro lado, no suelo profundizar demasiado en sus vidas personales. No me interesa saber cada detalle personal, sino que mi interés se centra más en sus pensamientos y emociones. En conocer lo que una u otra enfermedad les influye en sus obras, en sus palabras.

Me alegré cuando leí la noticia de que Alba Editorial iba a traer en castellano los «Diarios completos». De Plath no conocía mucho más allá de su historia resumida gracias a algunos artículos sueltos y a la película «Sylvia» del 2003 (con más o menos acierto). Quería saber más, quería saber qué es lo que le había llevado a ese viaje por los infiernos y a acabar con su vida poco después de la publicación de su novela.

La edición comprende los diarios conservados entre 1950 y 1962. Primera decepción… pero ya hablaré más adelante de esto.

Durante las primeras páginas hay muchas entradas sobre los chicos y la situación de la mujer en el sexo. De lo poco que entiende que el hombre disfrute de una libertad sexual que se le ha negado a la mujer. También de la importancia de ser una mujer emancipada aun estando casada, ya que el individualismo, las propias metas y sueños, no deberían desaparecer por el simple hecho de pasarse horas en la cocina mientras tu marido trabaja fuera. Y, claro, deprime un poco ver que está escrito en los años 50 y que apenas ha cambiado nada en ese sentido.

21. (…) Como me han llenado de mala conciencia, cualquier cambio en mi rutina produce unos efectos calamitosos, por lo que solo me permito asomarme al umbral con envidia y odiar con toda mi alma a los chicos, que consiguen satisfacer su apetito sexual libremente, sin preocuparse, como si tal, mientras que yo voy de una cita a otra muerta de deseo y siempre insatisfecha. La situación me pone enferma.

22. Sí, estaba loca por ti y lo sigo estando. No había sentido con nadie sensaciones físicas tan intensas. Corté porque no podía soportar ser un capricho pasajero, porque antes de entregar mi cuerpo debo entregar mis pensamientos, mi espíritu, mis sueños, y a ti no te interesaba nada de todo eso.

26. (…) Sin duda el matrimonio es una forma de expresarse, pero ojalá que mi arte, mis textos, no sean simplemente una sublimación de mis deseos sexuales, porque en ese caso se agotarán en cuanto me case. Ojalá encontrara… Ojalá encontrara a un hombre inteligente pero físicamente atractivo y simpático. Si yo reúno esas características, ¿por qué no debería desearlas en un hombre?

Julio de 1950 – Julio de 1953

También escribe sobre los acontecimientos de la época. De la Operación Ranger. Esa parte destructora del ser humano que no logra comprender.

Los capítulos en los que narra sus primeros meses con Ted Hughes es la parte que menos me ha interesado de todas. Claro, no dejan de ser unos diarios y no todas las entradas tienen un lenguaje tan cuidado y poético. Y, a mí, leer cómo eran las hortalizas que han comprado en Benidorm pues no me interesa mucho.

A partir del Capítulo VII (Agosto 1957 – Octubre 1958) vuelvo a interesarme más. Escribe sobre sus estados de ánimo, sobre lo que quiere cambiar de sí misma, se pregunta si alguna vez le publicarán y que no se arrepiente de haber dejado su puesto de profesora para dedicarse por entero a la escritura. Muchas de esas entradas ayudan a comprender mejor a los escritores y artistas en general y eso me ha gustado.

52. Creo que existen personas que piensan como yo, que han pensado como yo, que pensarán como yo. Algunas vivirán sin saber nada de mí, pero, de algún modo, darán continuidad a mi actitud, así como yo doy continuidad, sin saberlo, a una actitud similar en quienes me precedieron. (…) ¿Hasta qué punto mi cerebro es indiscutiblemente mío? ¿Hasta qué punto no es más que un mero registro de lo que posiblemente he leído, oído y vivido? Sin duda yo hago una especie de síntesis de las cosas con las que me he topado, pero ¿es eso lo único que me diferencia de otras personas, las distintas cosas de las que me he apropiado y asimilado? ¿Es que mi entorno y una combinación azarosa de genes me han convertido en lo que soy?

Julio de 1950 – Julio de 1953

(…) Demasiado a menudo mi interés por otras personas consiste en tan solo compararme con ellas, no en la pura curiosidad por el carácter único y singular de cada individuo. Idealmente. Aquí debería olvidar el mundo de las apariencias externas, de las publicaciones, de los cheques, el éxito, y ser fiel a mi corazón. Sin embargo, sigo luchando contra mi ramplonería, mi narcisismo, mi coraza para protegerme de la competencia y evitar que los demás vean mis carencias.
Escribir para una misma, hacer cosas por el simple placer de hacerlas, qué don de los dioses.

Martes, 29 de septiembre de 1959

Habla también del odio que siente hacia su madre. Esto es algo que he descubierto leyendo estos diarios. Sus sueños y pesadillas. Menciones a escritores que son clásicos (y de aquellas algunos todavía no lo eran). Lo que le encantó «El señor de los Anillos» y «Moby Dick». Me he apuntado a un par de autores que no conocía porque lo que comentó ella me dio curiosidad. También me gustó mucho ver sus anotaciones de ideas sobre personajes, temáticas, algunas poesías, dibujos, etc.

En general me ha gustado pero, como decía antes, hay una pequeña decepción.
Esperaba encontrar más de esa mente enferma, más textos que hiciesen referencia a sus peores épocas. No es por morbo, es por conocer o entender un poco mejor qué le ha llevado a acabar con su vida. Pero parece ser que hay algunos diarios que se han perdido y otros que Ted Hughes destruyó. Aparte de que hubo temporadas en las que estuvo enferma y un poco antes y después de un intento de suicidio en las que no escribió nada. Más adelante hace pequeñas referencias, lo cuenta como detalles. Al fin y al cabo, son sus cuadernos personales: ella sabía por lo que había pasado y no tenía ni idea de que algún día se publicarían.

Para la sección de «Aquí llueve» he tenido que escoger una escena de las muchas que hay. Lo mismo ha pasado con los fragmentos. Me ha costado escoger porque tengo un documento de tres páginas completas (y pocas me parecen xD)

En esta ocasión no voy a puntuar. ¿Cómo podría hacerlo? No es ficción, no es un libro escrito para entretener. Son los pensamientos y sentimientos de una persona (hecho por el que me daba un poco de apuro leerlo). Aun así, sí que lo recomiendo a todas aquellas personas interesadas en esta mujer.

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Ubik

ubikjpg

Glenn Runciter ha muerto. ¿O lo han hecho todos los demás? Alguien murió en una explosión organizada por sus competidores. De hecho, es el funeral de Runciter el que está programado en Des Moines. Pero mientras tanto, sus afligidos empleados están recibiendo asombrosos y a veces escatológicos mensajes de su jefe. Y el mundo que les rodea está alterándose de formas que sugieren que se les está agotando el tiempo. O que ya lo ha hecho.

 

 

Impresión: cow-dead

Ubik es la segunda novela que leo de Philip K. Dick. Uno de esos autores que conozco desde siempre pero por unas cosas u otras no he leído hasta hace poco. Y si en esta ocasión me he decidido por esta ha sido, en gran parte, por las reseñas que en su día hicieron Isa y Esme y por recomendación de personas cercanas.

Lo primero que me ha llamado la atención han sido los mensajes publicitarios al comienzo de cada capítulo. Le han dado la nota más cómica a la novela.

Mi cerebro iba bien hasta el viaje a Luna. A partir de ahí empezó – mi cerebro – a saber lo que se le venía encima de verdad. ¿Qué es real? ¿Qué pertenece a la otra realidad? ¿Quién está realmente en semivida? Un viaje caótico, en el buen sentido, ya que Philip K. Dick nos sabe conducir muy bien y las curvas que da son a drede y bien hechas. Una confusión al lector deliberada y… ¡es genial!

Mi cabeza no ha explotado tan a lo bestia como con otros libros pero un centrifugado a 700 revoluciones sí ha sufrido. También hace reflexionar, algo que, supongo que ya sabréis algunos, es algo que valoro mucho.

(…) Un insecto aprende a volar, así que otro insecto aprende a construir una telaraña para cazarlo. ¿Es eso lo mismo que no volar? Los moluscos desarrollan caparazones duros para protegerse; en consecuencia, algunos pájaros aprenden a llevarlos muy arriba, volando con ellos en el pico, y a arrojarlos sobre las rocas. En cierto sentido, tú eres una forma de vida que se nutre de presas como los Psis, y los Psis son una forma de vida que se nutre de los Normales. Esto te hace aliada y enemiga del género de los Normales. Equilibrio, el círculo se cierra. Depredador y presa. Parece que es un sistema eterno, y, francamente, no creo que se pueda mejorar.

Si queréis saber qué es Ubik, corred a leerlo. No os hará daño si seguís la dosis diaria recomendada.

Puntuación: 7/10

Guardar

Cutter y Bone

cutteryboneRichard Bone es un bala perdida bien parecido que malvive como gigoló en Santa Barbara. Sin residencia fija, suele dormir en el sofá de su amigo Alex Cutter, un veterano de Vietnam tullido, trastornado y explosivo a quien Mo, su esposa, se resiste a abandonar. Sin otro horizonte que el de beberse el próximo cheque de la pensión de invalidez, el naufragio de Bone, Cutter y Mo parece irreversible, hasta que una madrugada, volviendo a casa de la pareja, Bone sorprende deshaciéndose de un cadáver a un individuo que se parece vagamente al magnate J. J. Wolfe. La mera posibilidad de que Wolfe haya cometido el crimen espolea la mente paranoica de Cutter, que no tarda en idear un plan para extorsionar al multimillonario. Pese a su incredulidad, Bone va cediendo a la presión de su amigo tullido y se deja arrastrar en una carrera enloquecida hacia el oro de Wolfe, convencido sin embargo de que el asunto no es más que una quimera fabricada por la imaginación del atormentado Cutter. Pero, ¿y si fuera verdad? 

Impresión: 

Antes de comenzar a comentar mi opinión sobre mi segunda lectura del año, voy a copiar el fragmento por el cual descubrí su existencia y culpable de meterlo en la lista de libros pendientes. Fragmento que compartió una de las librerías de mi ciudad en su página de Facebook.

(…) cada día me levanto de la cama como si fuera el fin del mundo. No soporto la idea de ver caras y escuchar voces. No soporto comunicarme. Prefiero besar a Mo en el clítoris que en la boca. Prefiero hacer botar una pelota que a ese puñetero niño en las rodillas. Ya no quiero leer. No quiero ver películas, no quiero estar aquí sentado viendo el puto mar. Porque todo me dan ganas de vomitar, Rich. Me da temblores. Supongo que la palabra es desesperación. Y se ha convertido como en mi corazón. Me refiero a que bombea día y noche, sin parar. No me lo quito de encima. Me encuentro mal todo el tiempo. Por eso pienso en la muerte. Pienso que más me valdría estar muerto.

Puede que no sea gran cosa o que esté muy manido ya… pero me dio de lleno, lo comprendí y me dio curiosidad de sobra por querer conocer su historia. Enseguida busqué el argumento, aunque ya no necesitaba más alicientes.

«Cutter y Bone» fue escrita por Newton Thornburg en 1976 y 40 años después llegó traducida al castellano. Y puedo asegurar que es una de esas obras atemporales, con temas que siguen vigentes hoy día y que seguramente siga abriendo heridas esa patada que le ha dado Thornburg a la sociedad americana, a esa parte hipócrita.

Nos adentramos en la historia a través de Richard Bone y Alex Cutter. Bone es el guaperas, el chico que antes de los 30 ya lo tenía todo: éxito laboral, dinero, una mujer y dos preciosas hijas y ahora, a los 33, no tiene nada. Ejerce de gigoló para poder sobrevivir en el día a día. En cambio Cutter lleva años jodido. La guerra de Vietnam lo ha dejado tuerto, manco y con una “bonita” pierna de plástico, además de las secuelas psicológicas, claro.

Aparentemente Cutter es ese personaje que da todo el juego en una novela pero, aquí, Bone también tiene más de lo que parece y, aunque no está narrado en primera persona, el lector ve más la perspectiva y los pensamientos de Bone. Ambos son juguetes rotos de la sociedad y quizá sea eso lo que une a dos personas tan distintas.

Los problemas mentales de Cutter están presentes durante toda la novela, en mayor o menor medida. Personalmente me ha gustado más él que Bone. Suelta todo lo que se le pasa por la cabeza, le da igual que suene bien, mal o que le traiga problemas. Cree que ya no le puede pasar nada peor. Me gustaron varios de sus comentarios “filosóficos”.

Bone es más… normal, por decirlo de alguna manera. Tiene aspiraciones más mundanas que ve también frustradas por experiencias pasadas que le han hecho cerrar puertas. También tiene algunos comentarios dignos de recordar.

Mo, Valerie y Monje son las tres chicas que más aparecen en la historia. Las tres, por motivos diferentes, también forman parte de esa sociedad marginada. Conocemos más a Mo pero Monje también me dejó un tanto impactada a pesar de que solo nos muestran pinceladas de sus problemas y personalidad.

En la sinopsis hablan de una extorsión de la que yo no he comentado nada porque me da la impresión de que el autor lo ha puesto como excusa para sacar a flote toda la ponzoña de una América post-Vietnam en la que querían hacer creer que era todo color y felicidad. Me da esa impresión porque a lo largo de las páginas apenas se le da importancia (en el sentido de que se centren en la investigación al más puro estilo novela negra, no. La importancia que tiene es el modo en que se lo toma, sobre todo, Cutter). Es el hilo conductor, sí… pero el detonante podrían haber sido otras muchas cosas y la historia seguiría siendo la misma.

La portada del libro es la escena de la adaptación cinematográfica dirigida por Ivan Passer en 1981 y protagonizada por Jeff Bridges y John Heard. Tengo ganas de verla. También para comprobar si ese Alex Cutter (John Heard) es igual de atractivo (?) en movimiento xDD

Puntuación: 8/10

Guardar

Guardar

  • Archivos

  • Categorías

  • Sobre mí

    Soy de Überwald. Comparto alguna cualidad con Grenouille, siento demasiada empatía hacia Gregor Samsa y Herman Hesse sabe agitar mis demonios interiores. Quiero a Cthulhu como animal de compañía.

    theunseenbooks@gmail.com

  • ¿Has leído alguno de los libros que comento? ¿No has visto tu libro favorito de un autor mencionado y quieres recomendármelo? ¿Te ha gustado (o todo lo contrario) una entrada? ¡Escribe sin miedo! Todos los comentarios son bien recibidos.

    Guardar

  • Follow The Unseen Books on WordPress.com